LA IGLESIA
LA IGLESIA: EL CUERPO Y LA PLENITUD DE CRISTOTodos reconocemos la importancia de empezar en el lugar debido para llegar al destino deseado. Una costurera no empieza cosiendo los botones a una tela que no ha sido cortada; un mecánico no empieza a cambiarle el aceite a un automóvil agregándole el aceite nuevo sin haberle sacado primero el usado. Donde uno empieza cambia los resultados en forma significativa, y esta verdad también se aplica a los asuntos de la fe cristiana.La iglesia empieza propiamente con la persona y la obra de Jesucristo. En términos sencillos, la iglesia es la creación de Cristo a través del Espíritu Santo. Según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delan¬te de él (Efesios 1:4).Y sometió todas las cosas bajo sus (los de Cristo) pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la igle¬sia, la cual es su cuerpo, la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo (Efesios 1:22-23). La iglesia no existe primordialmente por la actividad de los hombres, sino por la redención lograda por Cristo en su vida, muerte, resurrección y ascensión. Cristo es el Señor de la iglesia, y sólo a El la iglesia le debe su vida, y sólo a El le es fiel.Y él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia, él que es el principio, el primogénito de entre los muertos, para que en todo tenga la preeminencia (Colosenses 1:18). (Jesucristo) se dio a sí mismo por nosotros para re¬dimirnos de toda iniquidad y purificar para sí un pue¬blo propio, celoso de buenas obras (Tito 2:14).¿QUIÉN ES ESTE CRISTO?Estemos seguros de quién es este Cristo. El es Dios encarnado en Jesús. En Jesús no encontramos una persona que sea mitad Dios y mitad hombre. Más bien, en El nos enfrentamos al eterno Dios quien fue encarnado en Jesús un ser total¬mente humano. Los cristianos confesamos que El es el Cristo de Dios. La iglesia ha sido llamada a vida por el Señor resuci¬tado y su presencia constituye el compañerismo de la iglesia.Cristo creó la iglesia y nos ha llamado a usted y a mí a vida en ella. El es la vida de la iglesia, y usted y yo tene¬mos la vida de Cristo donde el Señor resucitado se revela a sí mismo dentro de la iglesia, la cual es su cuerpo, la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo (Efesios 1:23). Cuando medito en el hecho de que comparto la presencia redentora de Cristo a través de mis hermanos y hermanas en el Señor, entonces mi vida como un miembro de la igle¬sia, un miembro que contribuye y recibe, toma un signifi¬cado totalmente diferente. Pero es sólo por medio de tal entendimiento que las palabras del Nuevo Testamento acerca del Cuerpo de Cristo y del ministerio dentro del Cuerpo de Cristo tienen sentido.
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